No puedo hacer ninguna de las cosas cotidianas. Solo quedarme en la cama, observando el techo o tan solo durmiendo. La razón... es desconocida. No contesto a las preguntas. No logro escuchar. No puedo hablar, ni pensar en mi misma. Solo siento la "nada". Un ambiente vacío, que no se llena por ningún sentimiento. La razón... es desconocida.

No hay viento. Las ventanas se encuentran cerradas, pero una tenues y helada brisa se convierte en un escalofrío que invade mi cuerpo. La razón... es desconocida.
¿ Por qué no logro averiguarlo? ¿ Por qué me siento mal? ¿ Por qué no existe razón? ¿Por qué la soledad incomprensible me colma? Cuando la realidad es que me observan y se preguntan por mi estado.
Tal vez sea pensar en vos, lo que me convierte en una muñeca con dolor. Tal vez sea pensar en las posibilidades. Tal vez sea porque estas a trece mil kilómetros de distancia. En otro continente. Del otro lado del océano. Pero aún compartimos el mundo y la propia sangre. La razón... es porque no estás aquí.
Precioso el texto, me encanta!
ResponderEliminarun beso Anabella:)