
Sin embargo, hay momentos en los que siento que jamás me tendría que haber permitido sentir algo por vos. Porque así como me causas felicidad, también provocas dolor. Como cuando sé que me gusta ser solo tu amiga, y estoy segura que a vos también. O, como cuando comenzas con los nombres que me torturan el alma.
Lo único necesito es tu sinceridad... `pasa saber que hacer. Arriesgarme, seguir esperando, o darme por vencida y abandonar todas mis esperanzas. Señales, por lo menos eso. Una simple muestra de que me querés.
Cada momento en el que me haces sentir confusa y sin sentido, son en los que pienso: ¿Por qué te quise? Si estaba perfecta, sola, y disfrutando de mi soledad.
¿Qué hago ahora?
